Un paso más hacia la eliminación del gusano del corazón

Comúnmente conocida bajo el nombre de “enfermedad del gusano del corazón”, se trata de una enfermedad parasitaria que se transmite a través de mosquitos infectados con larvas del gusano “Dirofilaria” y que, al contagiarse, puede localizarse y alojarse en el corazón de los perros. 

Antes de llegar hasta allí, estas larvas migran hacia diferentes órganos como pueden ser los pulmones, el hígado, el bazo, la piel o el riñón de lo perros y pueden llegar a medir hasta 30 centímetros. Los síntomas que pueden manifestar las mascotas que han sido infectadas con este parásito pueden ser la tos cardíaca, dificultad para respirar, problemas hepáticos o renales, entre otros. 

La enfermedad del gusano del corazón ha ido aumentando a lo largo de los últimos años hasta un 21% como consecuencia del cambio climático y el aumento de las temperaturas. Geográficamente, las zonas más afectadas son aquellas que cuentan con un clima templado y húmedo como las Islas Canarias, la cuenca del Ebro, Valencia o Huelva. 

Estudio para su rápida eliminación 

El tratamiento para esta enfermedad ha ido cambiando a lo largo de los años, mejorando su eficacia, seguridad y pronóstico. Actualmente, los veterinarios suelen administrar 3 dosis de dihidrocloruro melarsomina durante un período de dos a tres meses aproximadamente. 

En estas semanas se ha realizado un nuevo estudio que busca continuar mejorando este tratamiento y acabar rápidamente con esta enfermedad. En esta ocasión, se analizó una variación del protocolo de adulticida de gusano de corazón en 76 perros infectados, que consistió en administrar lactonas macrocíclicas durante un 30 días.

El tratamiento comenzó con la administración de doxiciclina durante 30 días e ivermectina mensual. Una vez se cumplió el mes desde el inicio del estudio, se administró la primera dosis de dihidrocloruro melarsomina, seguida del resto de dosis en los días 60 y 61.

El día del diagnóstico inicial, se observaron microfilarias circulantes y se procedió a realizar una ecocardiografía para analizar la carga del parásito. A los 90 días del comienzo del tratamiento, los perros volvieron a ser analizados y fueron dados de alta. Al pasar los 6 meses desde la última dosis administrada, todos ellos presentaron resultados negativos de los antígenos y microfilaremia.